Steven se derramó en mi boca, saboreé su leche, mientras sentía como el negro clavaba su pene en mi ano hasta sus huevos y llenaba mi agradecido culo de leche. Conocí a Steven hace algunos años en una fiesta a la cual tuve la enorme suerte de ir. Digo enorme suerte por que nunca conocí otro hombre que le gustara tanto el sexo, lo disfrutara tanto y fuera tan complaciente sin mostrar algún asomo de no disfrutar cualquier experiencia sexual que le fuera propuesta, por inverosímil que esta pudiera parecer, siempre respondía con una sonrisa de expectativa y gozo en su mirada morbosa e insaciable.
Antes que nada soy una mujer de 35 años, conservo un cuerpo equilibrado sobresaliendo una cara atractiva unos senos talla 36, unas piernas gruesas muy bien torneadas y provocativas, un pubis sobresaliente y un culo con un par de nalgas grandes, paradas, provocativas que resalto en mis especiales encuentros.
Me gustaría compartir con ustedes uno de los que considero mis mejores encuentros sexuales con Steven en mi calidad de cómplice, encuentro que empieza una semana antes de mi cumpleaños. Yo lo llame a mi oficina en horas de la tarde y le pedí que me acompañara esa noche a una fiesta privada en mi apartamento, invitación que acepto gustoso.
Llego a su apartamento y lo encontré muy bien vestido, perfumado y puntual como eran lo usual y querido por mí, le di un gran beso y sin ningún preámbulo me dirigí a uno de los cuartos y salí provocativamente vestida, dándome un corto beso en la boca y me dijo lo linda y sexual que estaba, siguió con su mirada mi enorme culo que al caminar de un lado a otro contoneaba por toda la sala mientras me servía un trago de ” Pure White ” con “ginger”.
Yo estaba vestida con unos enormes zapatos de plataforma transparentes que empinaban mi provocativo culo, unas braguitas seda dental y una blusa transparente anudada a mi pecho que dejaban ver mis tetas talla 36.
Di una vuelta y le dijo: ¿Que te parece este cuerpo que tendrás el privilegio de disfrutar esta noche?, me respondió estirando la mano para acariciar mi voluptuoso cuerpo: Sabes que no más con verte ya me dan ganas de disfrutar de tus delicias, yo sonriendo le comente que había programado para esta noche una pequeña fiesta para los dos y que para ponerle mucha excitación quería proponerle que fuera mi cómplice en mi fantasía a lo cual solo asintió con la cabeza y me anime para que me dijera cual era esa fantasía.
Me paré y le mostré nuevamente mi cuerpo y tocándome le dije: pagué a tres hombres para que vinieran a satisfacerme y llegan en media hora, hice una pausa lo miré y sonreí lascivamente esperando su reacción, Steven solo atinó a decirme: sabes que soy tu cómplice en tus aventuras sexuales y veremos como sale.
Tomé el teléfono, confirmé mi ” pedido ” a la agencia de acompañantes, me arrodillé y sin cruzar palabra dirigí mis manos a su bragueta sacando su enorme miembro y chupándolo suavemente con mis labios y repasándolo con mi lengua, así lo hizo mientras le decía lo que quería que me hicieran para que él fuera quien dirigiera las acciones complacientes de los acompañantes contratados. Súbitamente me paro y le dije: No… No quiero que te desgastes aun… espera para que participes en la fiesta.